miércoles, 15 de septiembre de 2010

DE CIERTAS DIFICULTADES DIDÁCTICAS QUE, MENOS MAL, NO TENGO QUE AFRONTAR...

He encontrado una noticia en Menéame acerca de una empresa que se está dedicando a comercializar peluches con diversas patologías psiquiátricas, léase depresión profunda, psicósis alucinatoria, doble personalidad, neurosis... La gracia, aparte del aspecto aparentemente divertido de los bichos en cuestión, es que vienen con un folleto explicativo de la enfermedad y de los cuidados que debe recibir el trapito en caso de recaída.

Pues no sé qué pensar... ¿Se lo compraría a mis hijos en caso de tenerlos? Pensamientos enfrentados:

- Por una parte, es prioritario enseñar y educar. De este modo, si enseñas a los críos la existencia de enfermedades mentales, tal vez les abras la mente y comprendan el tema con mayor naturalidad. Incluso podría ser un modo muy práctico de aprovechar la coyuntura para educar en la no discriminación de las personas que padecen estos problemas.

- Creo que es de vital importancia estimular y satisfacer la curiosidad de los niños. Si algo existe, posiblemente sea adecuado abordarlo, por incómodo que resulte y siempre de la manera más adecuada según la edad del criajo que pregunte "¿por qué?" (me encantan los crios que preguntan "¿por qué?", nos sacan de quicio porque realmente no sabemos las respuestas a sus preguntas).

- Por otra parte... me jode introducirlos desde su feliz inocente infancia en las temas más difíciles, dolorosos o sórdidos de la faceta humana... pero sí, es necesario. Supongo que deben conocer de algún modo las enfermedades terribles, la muerte, las conductas inadecuadas que un adulto podría intentar con ellos, el hambre, la guerra... prepararlos para la vida moderna vaya.

Hay un libro muy interesante de Bruno Bettelheim llamado "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", en el que explica la función educativa de los cuentos de hadas clásicos desde la perspectiva del psicoanálisis. Hace no tantos años, no había radio, televisión, cine ni, obviamente, internet. Así, el contacto de las esponjitas con pañales con el mundo real de los adultos estaba más limitado, de modo que las amenazas del hombre del saco, el lobo que se comía a caperucita, Hansel y Gretel que eran abandonados a su suerte por su padre en el bosque etc... tenian la función de metáfora explicativa de lo que se iban a encontrar en un futuro más o menos cercano y les daba ideas de cómo actuar ante determinadas situaciones. No solo con sanas moralejas y felices perdices se forma a un ser humano...

Desconozco el mercado infantil en la actualidad, pero en nuestra época se instaba a que las niñas jugaran con bebés de plástico y los niños con un banco de bricolaje. Apareció la Barbie ATS y el Ken Neurocirujaro Microcelular y más de un crio soñó con ser médico de mayor. Tal vez es más realista darle un peluche y explicarle que está enfermo y necesita de su atención y de sus cuidados para fomentar el sentido de la responsablidad.

Aunque sinceramente, me aterroriza la idea de ver a un crío jugando a tratar los síntomas del brote psicótico que está padeciendo su mascota porque le ha dado de comer ensalada de tierra en lugar de la habitual hamburguesa de plástico... Un poco pronto para empezar a desarrollar ansiedad por complejo de culpa, ¿no?


La página en cuestión , por si quereis ver las fotos de los desdichados bichos:
PELUCHES

2 comentarios:

Largo dijo...

Es cierto, dá miedo: estas pensando en tener bebes.
:)

LANENITA dijo...

Aiiiiiiieeeeeeeeeeee.........